Ofrendas a Moloch
No hay en Ofrendas a Moloch otro modo de afianzar el drama que el que no tiene nada que
perder, y se avalancha sobre lo difícil, sobre lo que otros no quieren observar, de allí la valentía
del bardo. La disyuntiva es clara y el autor de estas páginas nos muestra su exquisita nadería
por estas verdades. Se gana o se pierde, infiero. Se juega con la idea de los desamparados para
que los mismos cobren vida propia y nos compartan su necesidad, su reino. Poemario este
estremecedor, escrito con una voz que se hace distintiva en la medida que avanzamos por el
camino que nos dibuja, pues es necesario también compartir ese canto, esa necesidad de
ayudar, de residir para entregar al prójimo lo mejor, la bondad de estos comienzos.
La hegemonía de esta entrega es que Didier Armas ha llegado a su madurez escritural y es
capaz de testimoniar lo ausente, lo aparentemente humilde de ciertos paisajes se convierten en
plazas llenas de niños, de reclamos por asumir la historia y la salvación. Poesía esta de la
salvación creo. Poesía esta que recurre a la necesidad de cambiar ciertas verdades, por el bien
común.