El animal que llora
La presente historia privilegia el acto mismo de narrar. Es un laboratorio en donde los personajes están expuestos a su miseria cotidiana y a sus bajas pasiones, pero dentro del terreno inventivo que el propio autor les confiere.
El personaje central, un lisiado, friki o fenómeno de circo (toda adjetivación es insuficiente para definir lo que es) culebrea por el piso siendo sustraído por distintas mujeres en diferentes momentos de su existencia como acompañante y proveedor de satisfacciones erótico-sexuales. Es un falo circense, pero a la vez un ser con sentimientos nobles que se verá de repente inmerso en los caprichos y vaivenes de apetito sexual y los estados de ánimo de Isabela, una de sus protectoras... o captoras.
Son las mujeres de esta historia quienes dictan las reglas de convivencia luego de hartarse de su protegido. Una parodia en la que el propio personaje "se regodea sobre un fiambre”.
El animal que llora es una anti novela que exige toda nuestra atención y reconocimiento dentro de la narrativa mexicana. Llena un vacío que era preciso subsanar.