Los múltiples sueños de los dioses múltiples
Apuntes para un ensayo neurobiológico‐antropológico
Hoy en día lo mítico ocupa un lugar subsidiario dentro del bagaje social y cultural; la similitud que guardan lo mítico y lo religioso entre los diferentes pueblos de la tierra se atribuye precisamente a tal ingenuidad de aquellos pobladores; pocos estudiosos se detienen a reflexionar sobre la estrecha relación que tenían aquellos habitantes con su medio natural, del que dependían.
El autor del presente ensayo aporta una visión novedosa que tiene una comprobación innegable: la estructura anatómica-fisiológica del sistema nervioso central (SNC), es la misma desde la aparición del Homo Sapiens hasta nuestros días, y que contiene los elementos para producir pensamientos, reflexiones, y, sobre todo, para ensoñar; y los ensueños son precisamente el territorio de mayor libertad creativa cuya capacidad nuestros antepasados nutrían a diario mediante el estrecho contacto con el ambiente y la comunidad y admiración del cosmos.
Y los ensueños fueron la matriz de lo mítico. Tal capacidad sigue intacta en el hombre llamado moderno, sólo que éste la inhibe y la minimiza con el peso de la llamada modernidad y de lo científico excesivamente valorado; el humano actual posee los elementos para ensoñar, pero no tiene ya la predisposición para ello, y, además, ha perdido la cultura de la interpretación de los ensueños. La pregunta que el autor hace al lector y a sí mismo es: ¿Podrá recuperarse tal cualidad?, y, en tal caso: ¿Cuál sería su aplicación de tal producto hoy en día?