La casa que no llora
La casa que no llora: La riqueza que percibimos, ¿está en nosotros o en el poema? Si respondemos que está en nosotros, admitimos sin apelación al fenómeno de la resonancia: sentimos resonar en el poema nuestra propia riqueza. Si decimos que está en el poema, aceptamos sin mediación el fenómeno de la repercusión: repercute en nosotros la riqueza del poema. Cuando un poemario promueve estos dos fenómenos, sabemos que estamos ante un gran libro. Este es el caso de La casa que no llora, de Tere Martínez. Es un poemario que resuena en el lector porque la estructura de los versos se deja oír. Y es un poemario que repercute en el lector porque lo habla, lo hace suyo. Hacer nuestro un poema y hablarlo es la señal segura de que nos ha captado enteros. A esta sensación, a falta de otro nombre, la llamamos Poesía.