La palabra que vence a la muerte
El 6 de agosto de 1942, en el gueto de Varsovia, Janusz Korczak, un educador y pediatra polaco, se encontraba con casi doscientos huérfanos bajo su amparo cuando los nazis ordenaron su deportación. Consciente de su destino, pero sin querer alarmar a los niños, les dijo que iban de excursión. Marcharon en fila rumbo al tren que los llevaría al campo de exterminio de Treblinka. A pesar de contar con varias oportunidades de salvarse gracias a documentos falsos que llevaba consigo, Korczak se negó a abandonar a los niños de camino a la muerte.