Un sol entre el carbón y las cenizas
Leer a Pedro Mena en este ejercicio espiritual hace pensar en la poesía como un oráculo temible en el que solo la tensión de las palabras y la confesión que se les arranca pueden ser continente para la ardorosa, quemante y asfixiante angustia de habitar el sol negro de la melancolía. Un sol entre el carbón y las cenizas, casi veinte años de escribir el mismo libro, dan cuenta de la cualidad de poeta de Pedro Mena inscrito ya desde hace tiempo en la nómina de la literatura mexicana como un pensador que esculpe una obra a partir de las secuelas de una implosión de hombre tenso y a quien la poesía le da una vía de conocimiento.
Luis Felipe Pérez Sánchez