Parálisis astral
¿Acaso las personas están satisfechas viviendo sin sabor, sin color y sin algún sobresalto? ¿La gente perdió el fuego dentro de sí para reemplazarlo con la cotidianeidad? Quizá la respuesta a tales interrogantes sea afirmativa, y me da mucha tristeza el tener que reconocerlo. Nos da miedo experimentar los sentimientos a flor de piel ¿Ya nadie besa apasionadamente? ¿Nadie se enoja y siente que su corazón explota saliéndose del pecho? Somos unas máquinas de carne y hueso alienadas con su entorno y por ende en su interacción con él.
Este libro fue escrito en medio de un frenesí de emociones, con la intención de que todo aquel que lo lea, vuelva a sentir, aunque sea por un segundo, que su humanidad ha renacido de las cenizas, alzándolo por encima de la lógica y la frialdad, catapultándolo a un estado de gracia e introspección.
Si tan solo un lector llora, ríe o se estremece con esta obra, yo habré logrado mi cometido con éxito, pues esa flor oculta entre las sombras, por fin extenderá sus pétalos hacia la luz. Aquel humano habrá despertado y dejará todo fluir sin juzgar ni neutralizar, nunca más.
Quiero mostrarle al mundo un libro diferente, hecho desde el corazón, hecho desde lo más oscuro y luminoso de mi ser. Fueron derramadas incontables lágrimas y se esbozaron muchas sonrisas en el proceso, exhibiendo así la dualidad diaria que nos acompaña a lo largo de nuestro caminar. Me desnudé y me hice transparente para nunca más esconder nada.
Este libro es hijo del existencialismo, la duda y la necesidad de ir más allá.
JOSÉ JUAN SALAZAR MIRANDA