La mar y otras historias
La vida es una obra de arte cuando la permea la literatura. Cuando la oralidad insufla su vaho en el relato, este recobra su altísimo poder evocador. La narrativa de La mar y otras historias, fluctúa entre la estampa, el relato y el cuento. Paradójicamente, la brevedad de los textos ejerce un artificio: nos conduce a la propia evocación, se prolonga hasta donde nos lleve el recuerdo.
Los veintiún relatos aquí artesonados son prueba fehaciente de que el poder de la palabra obra su vasto influjo en todo aquel quien se deja insuflar por su capacidad creadora. Así, surge este libro, a placer de entretejer la memoria personal con la macro Historia del contexto. Sólo así se puede escribir un texto tan entrañable como este y, al mismo tiempo, conservar la agilidad, propia del relato oral.
Su autor, narrador natural, cuenta en primera persona su tránsito por la existencia con la mirada de extrañamientopropia del niño quien descubre el vasto universo. Otras veces, los personajes no son sino entramados de recuerdos y ficción. ¡Qué más da! Son papeles que musitan, que resguardan entre sus líneas la alta misión de conservar la íntimamemoria y celebrar la palabra.
Miguel Ángel Flores, Artesano de la luz, esta vez nos sorprende con su genio de juglar, nos arrastra en un marasmo de imágenes bien pintadas a mano. Tome el lector este libro, regálese el placer de tener entre los dedos un prisma narrativo en el que, sin duda, también podrá escuchar, como en las caracolas, La Mar… y otras historias.