Memorias de un conejo
Memorias de un conejo, relata lo que sucede a su alrededor y aquello que imagina, inventando o recreando personajes e historias de tiempos distintos, como quien está buscando sus raíces, coloreando el pasado, que resulta ser el de muchos. Se reconstruye constelaciones familiares, con pequeñas épicas cotidianas que tienen como punto de partida y punto final, su experiencia. El narrador va dando brincos de conejo en el tiempo, ilustrando con el devenir de su vida, como cuando mira por el resquicio de la abertura de madera de una puerta, y escucha como tortura la tos persistente y viscosa de su madre que no cede por nada, entonces el conejo baja sus orejas y escribe en su diario lo que siente. Observa como testigo la vida de los demás, de quienes, ante sus ojos, poco a poco van perdiendo lucidez, encanto y vitalidad, como sucede con Aída, personaje que cuando se mira reflejada en el espejo advierte que se le está poniendo la cara de caballo.