Horrorífica
Si bien nuestros miedos se han transformado tanto como la humanidad, hoy lo que nos aterra no son fantasmas, sino la catástrofe ambiental, la crisis económica, los virus mortales y las guerras nucleares. Los miedos se vuelven sobre nosotros mismos, nuestra capacidad destructiva y los límites de lo permisible porque estamos convencidos de que el positivismo del progreso es ya incompatible con un futuro viable. Hoy es necesario buscar el mal en nuestras acciones y sus consecuencias. La enfermedad, el envejecimiento y la muerte constituyen la más temible de las trilogías para el ser humano.