Querida mamá y otros cuentos
Un modo de mirar que produce un modo de decir. Hebe Uhart escribe sobre las impresiones de una directora de escuela, sobre el arte de hacer un budín esponjoso, sobre una mujer que cuida un jardín, sobre una madre que abandona la provincia y va a buscar suerte a la ciudad. Son vidas comunes, sencillas. Son personajes que descubren el amor, que se quedan rumiando el sonido de ciertas palabras, que despiertan y miran el mundo sin prejuicios, como si lo estuvieran viendo siempre por primera vez; que se detienen en minucias y descubren que esas minucias contienen, muchas veces, el sentido de sus vidas.
Y es esa mirada sin prejuicio la que produce un modo de decir, una sintaxis particular, una textura que le va dando forma a estos relatos, cierto zigzagueo en un género tan complejo y aparentemente rígido como es el del cuento.