La Iglesia de acompañamiento
en San Salvador (E. S.) y Acapulco (México)
En la década los años setenta, el intenso conflicto social y político en El Salvador y en la Costa Grande del estado de Guerrero (México) obligó a la población empobrecida y reprimida a tomar mayor conciencia de la necesidad de organizarse para defenderse debido a la intervención de distintas agrupaciones de defensa –de campesinos, estudiantes, y demás sectores de la población– que fueron fundadas años atrás por la Iglesia católica, entendida ésta no sólo como jerarquía, sino como pueblo de Dios, de la cual, un gran sector respondió y tomó posición ante la situación de injusticia estructural que padecían las mayorías a través de una actividad pastoral de acompañamiento en las causas y luchas de liberación y asumió las consecuencias.