Reformas, cambios educativos y desarrollo de la educación superior en el sureste de Asia
La región del Sureste de Asia es la más importante, pero la que menos conocemos. Pocos se dan cuenta de que su población se acerca a los 700 millones, que es casi la mitad de la de China. La región está rodeada por las potencias económicas emergentes más grandes del mundo: China e India —zona a la que se ha denominado “Chindia” (Engardio 2007)—. Con la audaz iniciativa del poder blando de China: la franja y la ruta (Belt and Road Initiative o bri, por sus siglas en inglés), la región estará aún más conectada por los trenes de alta velocidad a China, India y con el resto del mundo (Garlick 2020). Asimismo, la región tiene una sobresaliente diversidad lingüística y cultural que representa un serio desafío para educadores y reformadores de la educación. Países como Indonesia y la República Democrática Popular Lao (en adelante Laos) tienen la mayor diversidad étnica. Sin embargo, muchos otros países de la región, como Tailandia, también tienen una diversidad mucho mayor que la observada comúnmente en el mundo (Suwilai y Person 2018). Es una región con economías muy dinámicas, como las de Singapur, Vietnam y Tailandia, e incluso la Unión de Myanmar (Birmania) ha mostrado un acelerado dinamismo económico y una notable resiliencia durante la crisis de la covid-19 (The World Bank 2020).
Esta región es un laboratorio natural donde se han emprendido muchas reformas fundamentales en el sector educativo. De hecho, Singapur ha emergido como una economía de clase mundial con alumnos constantemente bien clasificados en las pruebas del Programa Internacional de Evaluación de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés). Vietnam es un caso atípico, ya que su éxito educativo supera con creces lo que cabría esperar, dada su estructura económica (Fry y Huong 2011). Éstos son dos de los ocho países cubiertos por este importante volumen, las otras seis naciones son Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas y Tailandia. No se incluyen los microestados de Brunei y Timor del Este, ni la Unión de Myanmar (Birmania), ya que no han experimentado reformas educativas trascendentes como las observadas en las otras ocho naciones que se estudian en este libro. Los autores de los capítulos del libro son extremadamente variados y talentosos. Cinco de los ocho son del Sureste Asiático y siete son mujeres. Esta obra llena el gran vacío sobre el tema de educación o reforma educativa en el Sureste de Asia escrito en español, el cual fue posible gracias al compromiso y la iniciativa de los profesores Siregar y Rangel, una colaboración creativa entre una académica indonesia y uno mexicano, publicada por El Colegio de México. El Sureste de Asia proporciona un maravilloso laboratorio natural para el estudio del tema de la reforma educativa, por ello este libro puede ser un pionero en el establecimiento de un nuevo campo de análisis de la reforma educativa comparada.
Los capítulos aquí incluidos pueden leerse de manera individual o como libro completo. Aunque los coordinadores se cuidan de advertir que las reformas intentadas en el Sureste de Asia no deben ser copiadas de un modo mecánico por otras naciones con culturas e historias bastante diferentes. Sin embargo, hay dos lecciones importantes que pueden aprenderse de estos ocho fascinantes casos. En primer lugar, las mujeres lo han hecho razonablemente bien en esta región, y por tal razón la inversión en la educación de las mujeres tiene un alto rendimiento. En segundo lugar, lo más trascendente es que estos casos confirman la opinión de Paul Krugman, economista ganador del Premio Nobel, de que el futuro de cualquier país depende en esencia de la productividad de su gente. En general, como revelan estos casos, en esa región se ha hecho hincapié en la inversión en las personas como el recurso clave de una nación. Quizá el ejemplo más espectacular sea el “milagro de Singapur”, pero Vietnam y otros países de la región están aplicando reformas, sobre todo, para que un número cada vez mayor de sus habitantes pueda desarrollar todo su potencial.