Narraciones desde el puerto de Magallanes
Narraciones contadas en primera persona, por un
alma que no cree pertenecer a sus coordenadas geográficas, con sus miedos, sueños, emociones, deseos, amores realizados y no. Todo cual si fueran puntos en un mapa, en un plano cartográfico donde podemos traducir los picos telúricos que marcan a cualquier personas en cada una de las etapas de la vida, donde se cruzan familia, nostalgias y memorias que nos definen como las personas que somos, ya sea por
casualidad, o causalidad.
Una novela imprescindible que refleja el anhelo por
la luz en los días grises y el mar embravecido que
acompaña a Paloma (cuál retrato melancólico de
un espejo chileno) en este viaje de múltiples escalas
llamado vida, de idas y vueltas, pero sobre todo; de
soledades. Una novela que en muchos sentidos nos
muestra cómo a veces encontramos el calor en los
sitios que quisimos dejar atrás, a través de la mirada
de un autor que por sobre todas las cosas, tiene una
gran capacidad de observación y de crear atmósferas
y paisajes mentales de los que uno ni quiere, ni pretende salir, por muy agrestes que sean.
Es fascinante encontrar en la primera novela publicada de Andrei Maldonado, a un personaje como
Paloma Alejandra Cominetti Donoso (es imperativo
escribir su nombre completo, porque es imposiblemente hermoso) en el que se manifiesta el amor y respeto que tiene Andrei por la figura femenina, esa que marca su obra tanto en las letras como en el cine