Sombra del zorro
Hace mil años, el gran dios Dragón fue invocado para conceder un deseo terrible, y la tierra de Iwagoto se sumió en una era de oscuridad y caos, se concedió y con él se forjó una espada de ira y relámpago: Un arma lo suficientemente poderosa para confinar eternamente al temible ogro Hakaimono. Ahora se concederá un nuevo deseo a aquél que sea el poseedor del Pergamino de las Mil Oraciones; Yumeko ha entregado al enemigo el último fragmento del Pergamino para salvar de una muerte inminente a todos aquellos que ama.