La misión Campbell-Sherman
La diplomacia estadunidense entre el interés nacional y los intereses particulares
La vecindad entre México y Estados Unidos, denominada por Edmundo O’Gorman “el trauma de la historia” mexicana, nos obliga a concebir el estudio de las relaciones entre ambos países como un capítulo fundamental para la comprensión de la historia de México. Si bien se trata de una relación asimétrica, es innegable que la frontera compartida crea una interdependencia política, económica, social y cultural que moldea la interacción entre las dos naciones.
A mediados del siglo XIX se vivió uno de los periodos de mayor tensión tanto en la historia mexicana como en la relación con EU. Después del triunfo estadunidense en la guerra contra México en 1848, nuestro país enfrentó procesos internos de definición del Estado Nacional. Dicho periodo fue testigo de la Intervención Francesa y el Segundo Imperio Mexicano.
Desde que en 1823 el presidente James Monroe declarara al Senado de su país que EU consideraría peligrosa para su paz y seguridad cualquier interferencia europea en el continente americano, la llamada Doctrina Monroe pasó a ser parte fundamental de la política exterior estadunidense en su intento por evitar cualquier pretensión colonialista de las viejas potencias europeas.
Al iniciar la Intervención Francesa en México en 1862, EU debía conducir cuidadosamente su política exterior con el régimen juarista, con el Imperio y con Francia. La importancia del rol desempeñado por EU para el triunfo del proyecto liberal y republicano de Juárez en 1867 ha generado diversos debates.
Los planes de ayuda al régimen de Juárez generaron conflictos políticos al interior de EU, así como enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Legislativo por la aplicación de la Doctrina Monroe en torno a la cuestión mexicana.
El tema que atañe a esta investigación, la misión Campbell-Sherman de 1866, surgió en este contexto de división política. Fue uno de los intentos de auxiliar al gobierno juarista y a los liberales mexicanos que, sin embargo, no ha recibido atención en la historiografía probablemente porque se considera que no tuvo impacto en las relaciones México-EU.