La salida
Magnolia era alta, delgada, y morena, de facciones fuertes; sus grandes ojos negros brillantes, hacían el equilibrio del privilegio de un armonioso rostro, al igual que su pelo lacio caído en cascadas azabache, como la noche, atraía la mirada.
Cada tarde regresaba de la secundaria oficial en el camión. Estaba contenta de estar por terminar, el último grado de su estudio básico.
Aquel día la ruta tardó más de lo acostumbrado. Al hacer la parada, le extrañó que éste llevara solo tres pasajeros.