Transgresiones divinas
Si Santa Teresa hubiera nacido en estos tiempos post-cristianos exhliados de los ritos fúnebres, religiosos y de seducción, si hubiera sobrevivido a la pandemia del covid y del amor líquido, si hubiera probado el desamparo de la soledad digital, y su adicción al Tinder le replanteara volver a la oración a pesar de su ateísmo, rezaría todas las noches antes de dormirse Transgresiones divinas, de Mar Alaffita.
La poesía no pregunta ni reafirma, crea con el poder de la palabra un universo inédito verso a verso. El universo de este poemario es un recorrido pendular del paraíso del cuerpo al infierno del abandono y de la duda. En un mundo donde todas nuestras creencias parecen habernos olvidado Mar Alaffita reza su fe en el placer, en la santidad gozosa del cuerpo, en el sagrado amor erótico y en la gracia del bautizmo en fluidos corporales
Leerla es confesar que no hay espiritualidad sin carne, que creemos en el amor aunque nos queme y nos redima a costa de penitencias, que el encuentro sexual pleno de deseo y ardor amoroso es otra forma de oración, pero sobre todo que nuestro amado, con quien comulgamos con sangre y huesos, sólo puede ser nuestro único dios.