Las aventuras del capitán Jacinto Cejarroja
Un buen día, Jacinto Cejarroja, cansado de no ser más que un simple cantinero condenado para siempre a oír las emocionantes historias de los navegantes que infestaban su taberna en Veracruz —acerca de cosas que no imaginaba que pudieran existir o aventuras que pensaba, jamás viviría. Un buen día, decíamos, Jacinto Cejarroja decidió hacerse pirata.
A partir de este punto, el texto describe las aventuras de Jacinto para hacerse de un barco, una tripulación, una vela pirata, y finalmente, hacerse a la mar. En el proceso, su inexperiencia marinera le hace pasar varias peripecias y lo pone en peligro. Para salir adelante en estas aventuras, sólo cuenta con su terquedad, sus dotes de tejedor, y la inspiración que es capaz de contagiar entre quienes le acompañan.