Buscadora
Dora vive en una realidad adversa a su imaginación sentimental: todos los hombres con los que se relaciona resultan un espejismo de lo que ella quisiera obtener, tipos deficientes, poco o nada comprometidos. Para Dora, el amor romántico es una necesidad, pero hallar a la pareja ideal en tiempos tecnológicos, de reacciones inmediatas y artificiales, es casi imposible, y hacerlo por medio de aplicaciones de citas, en lugar de facilitarle la búsqueda, la llevará a conocer lo más confuso –y puede que desagradable– del sexo opuesto.Esta historia resalta la fragilidad de su protagonista, el valor de la amistad que no romantiza las relaciones, sino que las coloca en el plano terrenal, y la posición compleja de quienes creen en el amor para toda la vida.
Laura Baeza