Anatema
Después de casi siete años tengo de frente un “tercer acto” de esta obra literaria que me ha dado, quizá sin quererlo, algún que otro título casi nobiliario: poeta. Cuando empecé a publicar tenía claro que serían tres libros, solo tres.
¿Por qué? Algo tenía que decir sin gastar tanta saliva.
Apoteosis fue una búsqueda desesperada, un duelo de por sí perdido.
Khatharsis, la primera versión, fue un intento por pervertir la sociedad, volver a Dios hombre de nuevo y enfrentarle con insistencia. La segunda versión fue entender que, para ver a Dios, habría que pasar primero por la barca de Caronte, y son pláticas humanas desde ese gris navío. Anatema nace como un compendio de textos intermedios a un trabajo que de momento no será publicado.
Este libro (Anatema), que comencé a escribir justo después de Khatharsis, tenía la intención de formalizar textos sueltos que persiguen una “línea de fuego definida”: ritualización, cierre de pactos, devolver a las brujas ciegas sus favores.
Esto asumiendo mi expulsión formal de este Edén metafórico. Pasó varios caminos, varios nombres que sin querer fueron etapas: El último acto, Textos apócrifos, Obsidiana, Ofrendas. Finalmente, y entendiendo mi lugar en este sitio y otros dos, fue que la palabra “expulsión” me
hizo sentido. Como Caín cuando mató a Abel, arrepentido, maldito y alejado… con la sangre infectada escribí sobre las losas para aquellos que detrás de mí venían.
Sé que no dejaré de escribir, tal vez si dejaré de hacerlo con tanta insistencia y sobre todo dejaré
de hacerlo público.
Todo tiene un final y esto es una despedida muy honesta. Algunos se alegrarán, otro sé que no tanto y para estos últimos… Siento mucho la larga espera.
Emprendí una conquista que al final se logró ¿Qué son estos tres libros para mí?