El último sueño
El último sueño parte de una noticia de muerte, pero trata de la vida. En última instancia, nosotros somos responsables de nuestras condiciones, y si bien, no podemos controlar todo, podemos controlarnos a nosotros mismos, ya que un barco no se hunde por el agua que lo rodea, sino por la que entra en él.
Mateo vivía sin rumbo y a la deriva, con la esperanza de que algún golpe repentino del destino le mostrara el camino a seguir; aunque tenía la idea de a donde quería dirigirse, nunca tuvo motivación suficiente para avanzar.
Su constante duelo interno entre vivir o mantenerse en su estatus quo no le llevó más que a la frustración. Buscando estimulaciones externas, apartándose del mundo, no vivía, sino que existía. Apartaba a todas sus personas cercanas o las obligaba a alejarse de él, tenía que enfrentarse a la vida él solo, ya que no quería pasarle sus cargas a alguien más porque las apreciaba o porque terminaba decepcionado.
Con un pasado que no quiere recordar, un presente que no quiere vivir y un futuro que no puede construir, su vida se vuelve un laberinto sin salida, la cual solo él puede crear. La salida no yace en alguien o algo que no sea el mismo.