La muerte tiene permiso
Con este libro, Edmundo Valadés se afirma como cuentista de primera línea. Forjado en el periodismo, su prosa cobra agilidad en el estilo y en la variedad de sus asuntos; fija su mirada en los hechos y elige llamar a las cosas por su nombre. Cada uno de sus cuentos, entre los que destaca el que da título a esta antología, es una tentativa bien lograda de recrear, con datos de la realidad, un mundo en que la ironía y la ternura son acaso las mejores cualidades. A partir de la experiencia propia elabora un mundo sugerente de recuerdos y anécdotas: el mundo de la niñez. A través de algún suceso callejero, de una historia pueblerina o de un acontecimiento político, Valadés despliega una multitud de paisajes que integran una narrativa intensa y colorida.