Elegía para un asesino
Daniel Silva narra en Elegía para un asesino la incursión de su protagonista en los propios infiernos interiores, al compás agresivo de una informe búsqueda de sí que tiene como trasfondo la ausencia del padre. Consuma ese periplo a través de un relato muy trabado, de lectura expedita dada la pulcritud de su factura, entre cuyos atributos cabe incluir la clara sujeción del tiempo, el espacio y la acción de sus personajes, fundida en una tangible dislocación de la realidad novelada. Una dislocación acre, cuya expresión más incisiva queda cifrada en la ofuscada percepción del protagonista, a través de quien el lector participa de este itinerario. La novela se desenvuelve con facilidad a través de diez capítulos, mismos que dan cuenta del talento narrativo y de la pericia compositiva de Daniel Silva, que alcanza cimas imprevistas en el remate de la historia.