Buscando a Lucy
Una travesía bipolar
Se dice que la vida es una competencia vertiginosa, pero al final solo queda lo que uno sembró, lo que inspiró y lo que enseñó. Lo maravilloso de la enfermedad bipolar es que nos obliga a hacer pausas, pausas que suelen ser profundamente dolorosas, pero que nos apremian a bajar el ritmo, a salirnos de la espiral de velocidad en la que estamos sumergidos. Nunca desistí. Cada vez que volví a mis letras, encontré
que mi lenguaje interior se encontraba en calma y, por ende, más equilibrado. Publicar este libro ha sido una catarsis personal: un proceso de sanación, de autoconcentración extrema y de disciplina. Bajar el ritmo, detenerse para inhalar lentamente el aroma petricor e ir despacio es uno de los secretos que he aprendido en este camino. Implica ser como un tren en movimiento que siempre va guiado por sus vías pero que se detiene cada tanto y nos permite leer a las personas, asombrarnos ante las cosas simples y valorar la maravilla del
universo en cada mirada. Agradezco su lectura y espero que disfruten de esta travesía bipolar en la que hago de mi lo-cura mi lucy-dez