Narciso
Nombre Provisional. Nostalgia por el futuro de antes
Nos identificamos con el ensimismamiento de Narciso y su falta de atención a un mundo de
posibilidades, pero lo que nos encandila es la idea de transformarnos en flores. Nos ilusiona la
imagen de un futuro colorido sin muchas preocupaciones pero siendo vistos. Un día eres un ser
egoísta que desprecia al Eco y al otro día una flor silvestre que armoniza cualquier ocasión. Qué
gran promesa. Un jardín de Narcisos y pasto verde o algo así estaría bien.
No es nada que no sepamos, pero algo cambia cuando alguien más te lo dice. Lo que aquí
retratamos tiene que ver con el paso del tiempo, o al menos eso creemos. En algún punto y de
manera inconsciente empezamos a idealizar los futuros prefabricados que vimos en casa y en las
casas de los programas de televisión. Una construcción de personajes que se llamaban a sí
mismos adultos y aunque hoy podríamos encajar en esa etiqueta dudamos si ya nos convertimos
o todavía falta un poco. Ya sabemos que todo cambia, pero ¿qué nos pasó? ¿Es una condición de
toda una generación? ¿Es mi imaginación o tenemos mucha imaginación? Tanta, que las
realidades fuera de nuestra cabeza parecen insípidas ¿Qué pasó con las aventuras, los reinos, los
héroes y heroínas, los villanos, los dramas y los finales felices?
Somos niños en una heladería no sabiendo qué sabor elegir entre una gama de sabores que
parece infinita.
En el río Narciso se pierde en su propia imagen, el reflejo que condena y que al mismo tiempo da
esperanza. Del otro lado del reflejo uno muere. Víctima y victimario ¿y si el perro pierde su torta
por querer tener dos? Nos reflejamos en los demás leyendo mensajes de texto que pudimos haber
escrito o leído cualquiera que forme parte de esta torpe y dócil red de contactos que termina
siendo una red de seguridad. Reafirmando nuestro compromiso con el miedo a estar
completamente solos pero festejando el querer sentirse acompañados