Hamlet y Macbeth
William Shakespeare nació en abril de 1564 en Stratford-upon-Avon, Warwickshire, Inglaterra. Actor, director y productor, fue, por encima de todo, el autor de una de las obras literarias más influyentes de todos los tiempos, en la que se conjugan la imaginación y la reflexión, la tragedia y el humor, ofreciendo de conjunto una visión profunda y abarcadora de la naturaleza humana. Con una buena posición económica y un firme prestigio como creador, murió el 3 de mayo de 1616 en el mismo condado que lo vio nacer.
Entre las treinta y siete obras que se le reconocen, cabe mencionar Romeo y Julieta, Sueño de una noche de verano, Otelo, El rey Lear, La tempestad y, por supuesto, Hamlet y Macbeth.
En su prólogo a estas dos tragedias, Francisco Beverido llama a Shakespeare “el autor más importante no sólo de su época ni de Inglaterra en particular, sino de la literatura dramática en general”, y nos dice: “tienen en sus manos dos de las más grandes creaciones de un genio de la literatura universal, vigente a más de trescientos cincuenta años de su muerte; dos tragedias con protagonistas apasionantes, donde además de las imágenes poéticas y el vigor del lenguaje, el uso de la razón lleva por caminos completamente diferentes”.