El llamado
Despiertas con una sudoración extraña en las sienes, tus latidos son tan fuertes, que con ellos podrías alertar a un edificio entero cual si fuesen estentóreos tambores de guerra , aunque solamente te encuentras tú en la habitación...Era sólo una pesadilla, pero algo en tu pecho dicta que existe una verdad oculta entre aquellos aguijonados dientes con sed de almas rotas que navegan entre sueños.