Ética del acto profesional integral médico:
compromiso compartido
El texto titulado: “Ética del Acto Profesional Integral Médico: compromiso compartido”, estudia la importancia para dar respuesta a uno de los principales fenómenos que rodea a la práctica médica en pleno siglo XXI, respecto al objetivo de retomar “la humanización de la medicina”, con un diálogo actualizado y permanente del acto profesional clínico a través de una sustentación ética, con criterios normativos válidos y dinámicos, que se correspondan con los derechos humanos de pacientes y de profesionales de la salud, al otorgar unos servicios dignos e integrales concretos en cada paciente. Y al enfrentar los contextos actuales donde la medicina se torna sobre manera administrativa, cosificando: la salud y la enfermedad, el dolor y el sufrimiento, la vida y la muerte de la mayoría, y acrecentado las grandes listas de espera en hospitales públicos del mundo (OMS, 2020). Y que, contradictoriamente, el aprendizaje que nos ha dejado la pandemia COVID-19, tiene que ver con la capacidad del profesionalismo médico de América Latina, donde la gran solidaridad y el respeto por las ciencias médicas ha imperado, favoreciendo las vidas de pacientes y la solidaridad de la medicina, por sobre los intereses mecánicos, mercantilistas y mezquinos derivados de la industrialización y la complejidad administrativa. Y ante la gran precariedad de recursos dentro de los hospitales en países del tercer mundo, donde los profesionales se arriesgan, realizando estudios de casos, con aportaciones para el bien de la población en México y el mundo (JC Tealdi, 2020). Es decir, lo preponderante en todos los tiempos, desde Sócrates y hasta el presente S. XXI, es aprender a Ser y saberse persona con gran potencial, al pensar y decidir coherente a los hechos concretos que demandan respuestas sabias, prudentes, honestas y humanitarias, con actitudes éticas y verazmente científicas. Y, que esa capacidad de iniciativa ética, no puede vivirse solo en momentos de crisis.
Al finalizar, se proponen unos criterios para la posible elaboración de un Código de Ética Médica a nivel interno para cada institución, respetando las diferencias críticas de los lectores.